Propuestas para grandes cambios, que son obligados.
Cambiando cosas: La Universidad
Hoy, 14 de Julio del 2010, en medio de una crisis que va a pasar a la historia, con todos los honores, es cuando hay que plantearse los cambios profundos, por aquello de que “a la fuerza ahorcan”; cuando las cosas van, más o menos bien, nadie quiere cambiar nada o sólo se hace, que se cambia, pero la estructura interna sigue.
No sé pone en entredicho, la calidad, aunque como en todas las estructuras, hay elementos, manifiestamente mejorable, es por el lado de los costos.
Una estructura elitista, como era la antigua universidad, que permitía a una élite, justificar su preeminencia, gracias a la posesión de un título y que cumpliendo unos mínimos académicos, lo obtenías, pero donde el filtro, era el poder pagarse unos estudios muy largos y con muchas repeticiones y en algunos casos, con números clausus, para la admisión y para el número de aprobados, verdad que esta última, no como objetivo de la institución, pero sí como realidad social, al permitir que elementos de la estructura, lo aplicasen.
Mientras era una estructura pequeña, su impacto económico era reducido, pero a partir de la Ley General de Educación de 1970 y del desarrollo económico del país, supuso una explosión del sistema educativo en general.
Ha habido, dos intentos posteriores de cambiar la universidad, con la introducción de los departamentos, que no rompió la estructura de facultades, con la excepción de alguna universidad de nueva creación y con la estructura de créditos, que tampoco terminó de cuajar.
Otro dato a tener en cuenta, fué que todas las autonomías querían tener “todos” los estudios, lo cual ha llevado ha una hipertrofia de la estructura.
En estos momentos, a la universidad se le ha juntado, con que las administraciones públicas, que tanto animaban al crecimiento de las universidades, tanto públicas como privadas, se van a encontrar con que no van a poder subsidiar a las públicas, ni mantener el amplio sistema de becas.
Paralélamente se está produciendo una caída de matriculación, tanto por la reducción de la pirámide de población, como por la no garantía de trabajo, que supone hoy un título.
De hecho, nuestros universitarios tendrán que moverse por el mundo, en términos laborales, bien como expatriados (empresas radicadas aquí, que les mantienen en otros países), o como emigrantes (trabajar en otros países). Y para esto, no están debídamente formados.
Volviendo al coste.
En términos económicos y sociales, un ingeniero de caminos o de telecomunicaciones, viene a costar en España, 100 veces más que en Inglaterra. Allí los estudios genéricos, eran de 3 años( hoy a 4 años, por Bolonia), un máster, como especialización laboral; ven mal las repeticiones y el departamento, te puede decir finamente, que el año que viene, no te admiten (pero no repites).. Cuando terminas y te pones a trabajar, no puedes firmar proyectos sólo, pues eres un “junior” así estas, hasta que la empresa te califica de “senior”.
Un sistema, eminéntemente práctico, que se asienta en la idea de que tienes toda tu vida, para formarte y ellos te dan, el arranque y estructura inicial.
Allí no tiene sentido, aquel rito universitario español, de quemar los libros, cuando titulabas.
Aquí, a parte de más duración real (se acepta como normal obtenerlo en 8 años), dejamos un reguero de gente que no termina, totalmente “quemados” y algunos de los que titulan, también; estos últimos, van a ser, los que van a intentar vivir del “título”. El perfil del titulado aquí, es de un funcionario, que puesto detrás de una mesa, entiende de todo. De aquí viene la dicotonomía entre las ingenierías técnicas y las superiores; de los primeros se esperaba que “tocasen” de los otros que “supervisasen”, pero la atracción económica y social de la ”supervisión” ha sido continua, por eso el cambio en el 70, de aparejadores y peritos por ingenieros/arquitectos técnicos.
Con la aparición del Plan de Bolonia, de unificar academicamente el espacio europeo, vuelve a chocar, con los viejos perfiles, al incorporar el máster, en la línea académica ( no en la laboral) y una pelea continua por el volumen de créditos.
Intentando romper este “bloqueo”, se ha animado, desde el ministerio, a la doble titulación, por convenios entre universidádes de aquí y europea.
Propuesta para Cantabria.
A través de una fundación, crear un “college” semi-público, bajo una gestión empresarial (Banco de Santander, o alguna entidad de los master de MBA españoles.
Convenios con universidades de prestigio, para que gestionen los departamentos, bajo criterios de ellos, aunque puedan recoger personal de aquí. Es importante este punto, pues la gente se adapta al sillón al que llega y si hay que poner banqueta, pues tendrían que adaptarse.
Convenio con el ejército, elemento importante como financiador, que luego desarrollo, y que requeriría un funcionamiento escolar continuado, de 3 cuatrimestres.
Necesitaría un edificio emblemático de sede social (¿Comillas? y un espacio urbano en la capital (¿La Remonta?)
Tendría que estar orientado a gente de fuera, no a los de Cantabría y sería aprovechar a los alumnos de educación bilingüe españoles y los de fuera que quisieran venir, para lo cual, se tiene que tener como objetivo estar entre los 50 mejores centros educativos.
El ejército- En la antigüedad, el soldado profesional, solía tener un nivel cultural alto. Como ejemplo tenemos Japón, la Grecia clásica, el “señor” soldado del siglo de oro español; pero con la aparición de la sociedad industrial, las armas de fuego, las levas masivas, que desembocan en la míli obligatoria, aparece el concepto de “carne de cañón”, que alcanza su máxima expresión en la I GM.
Con las nuevas tecnologías, se vuelve al soldado profesional, pero la idea de carne de cañón, persiste.
El ejercito necesita técnicos muy cualificados y estos no saldrán de entre los que hacen largas colas ante INEM.
Antes, había las milicias universitarias, pero era un rescoldo de los alféreces provisionales, que el ejército de Franco creó durante la G.Civil, para cubrir la línea de mando.
Que la tropa tenga titulación o esté en camino, es otra cosa.
Antes, era imposible, pues donde mandan los galones, el técnico no pinta nada. Cuento una anécdota, de oídas, pero muy ejemplificadóra.
Zona de Canarias; maniobras de la Otan; España no pertenece, pero participa.
Operativo: localizár y seguír un submarino. El radarista de un barco español, localiza una señal (recordemos la míli obligatoria); el sargento se le acerca y dice “el submarino”; el radarista le dice “señor…”, cállese so tonto; el radarista se calló, pues los galones mandan. Todos los barcos estan confluyendo a esa señal, cuando aparece otra señal y entonces aprovecha el mismo radarista y comunica su opinión a la flota: la nueva señal, la califica de submarino y la antigua de ballena. Consecuencia: la tripulación fue castigada a no bajar a tierra en Tenerife, porque al capitán le habían “comentado” desde otros barcos, que ¿que tal iba la pesca?, lo que supone un insulto para un oficial de guerra.
Esto, no hubiera ocurrido en un barco de EEUU, pues el radarista informa como profesional; si un superior opina distinto e impone la línea de mando, el radarista saca su libreta, escribe el cambio y lo firma el superior, asumiendo él la responsabilidad. Y si se niega a firmar, daría queja al capitán. Que el capitán, pasa de todo, tu no sacas la libreta, pero ante el fallo, hay una investigación y el capitán saldría con el mando de un remolcador y al sargento le mandarían a cuidar, la base Juan Carlos I que España tiene en la Antartida, durante el invierno. ofrecimiento “casual” de una marina a otra.
Funcionamiento: 3.000 soldados en tres turnos; 1.000 operativos, 2.000 en reserva activa. Van turnandose trimestralmente; si los operativos tienen que desplegarse, se ajustarían los periodos según las necesidades (6 o 9 meses).
Requeriría una universidad flexible, tipo anglosajón y que operase todo el año.
Durante el periodo de reserva (estudio), residirían en colegios mayores, con un 50% máximo de soldados/estudiantes, para evitar el aislamiento.
Se podría ampliar a formación no universitaria.
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Estas ideas, serían fácilmente implementadas ahora, porque va a ver una terrible escasez presupuestaria, donde las becas van a sufrir un brutal recorte y las universidades van a vaciarse, por el lado de los alumnos y graves restricciones presupuestarias por el lado de la administración.
Es una generalización del sistema canadiense de guarda bosques; durante todo el año mantienen una plantilla profesional de guarda bosques, pero al llegar el verano, necesitan cantidades ingentes de mano de obra, para los incendios. Para eso usan los estudiantes, que están disponibles las 24 horas, en cualquiera de sus modalidades (operativo, retén o localizable)
3 de agosto 2010